¿Por qué no adelgazo?

Porque no adelgazo

Un día normal, te levantas a las 7 de la mañana, una ducha rápida y a empezar el día. Despiertas a tus hijos y los pones en marcha, con lo que esto supone claro, vestirlos, hacer que desayunen y todo a un tiempo veloz porque hay que llegar al cole a la hora y luego al trabajo. Los dejas y rápidamente te montas al coche y por un momento piensas que han pasado más de mil horas, pero no, aún te queda un día completo de trabajo.

Llegas a la oficina y empieza la rutina, unas veces más tranquila, otras de ataque. Apenas tienes tiempo para comer y cuando lo haces parece que te obligas, porque la vorágine del día no te permite ni siquiera sentir hambre, sin embargo, si viene el deseo de comer ciertos alimentos, esa galleta que esta en tu cajón o atacar la caja de bombones que alguien se ha dejado por ahí

Así terminas el día con un montón de actividades más, buscar a los niños, llevarlos a clases extraescolares, mientras vas hacer la compra o pones una lavadora. Cuando llega la cena, estas muy cansada, pero toca aguantar lo que queda del día, así que empiezas a picar, parece que el hambre ya ha aparecido y viene muy rápida y también selectiva, porque ahora toca un poco de pan con queso o jamón o frutos secos o vuelve el chocolate y la galleta.

Cuando te sientas a cenar no tienes hambre, pero te sientes en la obligación de acompañar a la familia, además ya que has cocinado, no lo vas a dejar. Y piensas: ¡Que mal lo he hecho hoy! Me siento tan mal conmigo misma. Y te propones empezar dieta mañana mismo, la que sea, morirme de hambre si es necesario, pero ¡hay que hacer algo ya!

Si te sientes identificada quiero que sepas que es el relato del 80% de mis clientas, cuando llegan a consulta.

En el año 2019 la comunidad europea hizo una encuesta, donde concluyó que la mujer española es la más estresada de Europa. El 66% de las mujeres sienten que el tiempo no les alcanza, debido a que trabajan fuera y dentro de casa, asumiendo casi en su totalidad la responsabilidad de la organización familiar. Tienen menos tiempo para hacer ejercicio físico y duermen menos que la media de la comunidad europea.

Entonces, te pregunto:  cuando estás cansada ¿Cómo repones energía? Durmiendo o comiendo ¿verdad? Pues bien, si llegas a casa agotada de un día intenso de trabajo, con ganas de dormir, pero son las 6 de la tarde y no puedes parar ¿cómo vas a reponer la energía? ¡exacto! Comiendo.

Si encima esto te produce estrés porque sientes que no llegas a todo, la sensación para tu cerebro será muy primitiva. La misma de vivía el hombre de las cavernas cuando salía a cazar y sentía el asecho del león. Así que siempre tenía que estar preparado, con el 100% de energía para poder huir o pegar.

Con lo cual, tu cerebro te pedirá comer alimentos que te den una energía muy rápida, como el azúcar o los hidratos de carbono refinados.

Y me preguntarás: ¿qué hago entonces? Lo que trabajo con todas mis clientas, empezar a gestionar el tiempo que necesitas para cuidarte. No podemos iniciar ningún cambio de hábitos de alimentación sin primero buscar recursos para gestionar el estrés.

Haz un calendario de actividades de la semana y escribe en el, todas las tareas que tienes que hacer al día. Y luego haz estas preguntas:

  • ¿Qué actividades son obligatorias?
  • ¿Cuáles has escogido tú?
  • ¿Cuáles te proporcionan placer?
  • ¿Cuáles reflejan tus intereses?
  • ¿Cuánto tiempo dedicas a esa actividad a la semana?
  • ¿Hay algo que quieras hacer pero no puedes por falta de tiempo?
  • ¿Cuáles actividades no te gusta hacer?
  • ¿Qué es lo que no te gusta de esa actividad?
  • ¿Puedes delegar alguna tarea de las que no te gusta hacer? ¿En quién?
  • ¿Qué pasaría si dejaras de hacer alguna cosa que no te gusta hacer?

Una vez que respondas estas preguntas estás preparada para empezar a cuidarte con tu alimentación.

Solo cuidándote y respetándote en todos los aspectos de tu vida, puedes hacer cambios definitivos en tus hábitos que te conduzcan a ser la persona que quieres ser.

¿Por qué no consigo adelgazar?

porque no consigo adelgazar

Esta es la gran pregunta que me hacen en consulta ¿Por qué no consigo adelgazar?. Te voy a contar la historia de Lourdes, cuando vino a mi consulta.

Lourdes es una mujer de 43 años, odontóloga de profesión, casada y dos hijas Marta de 14 y Silvia de 11 años. Y desde que se quedo embarazada de la pequeña, donde engordó 12 kilos, no ha podido quitárselos, al contrario, ha cogido un par de kilos más.

No te he contado que Lourdes es una mujer muy guapa, felizmente casada y muy exitosa en su trabajo. Le encanta hacer ejercicio, pero de un tiempo para acá, entre el estrés del trabajo, organizar la casa, lidiar con una adolescente y atender a la pequeña ¡no le da tiempo de nada! Encima, es hija única y se siente responsable de sus padres.

Así que, ha dejado de lado lo más importante, ella misma

Lourdes vino a la consulta con sentimientos de miedo, culpa y vergüenza.

Antes de decidirse a venir, quería conseguir verse bien, estar más saludable y comer equilibrado, pero parecía misión imposible. 

Así, cada día se sentía aun peor y esto le causaba más ansiedad, así que comía más compulsivamente, para al final terminar donde había empezado: en el miedo a no conseguir adelgazar nunca, la vergüenza de exponerse con una figura que no le gustaba y la culpa de no hacer lo que «esta bien».

Empezamos identificando estos sentimientos, para que encontrara el impulso para salir de esa zona conocida, donde tenía un confort aparente, pero en realidad había una profunda insatisfacción.

Seguidamente trabajamos su ¿Para qué? . Aquello que esta mucho más allá de «sentirme bien, verme guapa, gustarme, tener salud» Tenía que profundizar y encontrar ese motor que me iba a servir para mantenerla con motivación hasta conseguir su objetivo y allí estaba: «Quiero volver a sentirme guapa para hacer el amor con mi marido como antes, totalmente desnuda, porque desde que no me gusto, no puedo quitarme la ropa delante de él»

Y tú ¿qué sentimientos tienes que te impulsan a salir de donde estás ahora? ¿Te resuena en algo la historia de Lourdes? ¿Cuál es tu para qué real? ese, que esta todo el día rumiándote en la cabeza. Ese pensamiento es lo que no quieres en tu vida y te dará paso a saber lo que quieres.

¡Este es el mejor momento! puedes empezar ahora mismo a indagar sobre tus sentimientos y poner en una hoja todo los cambios que conseguirías si empiezas ya.

Me preguntarás: ¿Cómo empiezo?, por una pregunta: de todo lo que haces ahora que es lo ¿qué es lo que más te aleja de conseguir ese peso deseado? o sentirte mejor, más saludable, gustarte más, lo que sea para ti tu objetivo.

Quizás sea que no desayunas o que cenas mucho o, que meriendas chocolate en la oficina.

Empieza cambiando eso y observa qué pasa. Los grandes cambios se hacen poco a poco.

¿Cómo cambiar hábitos alimenticios?

¿Cómo cambiar hábitos alimenticios?

Cuando empieza el año, nos llenamos de nuevas intensiones, esas ideas que tenemos dando vueltas de hacer cambios, parece que la fuerza del año nuevo nos regala la oportunidad de ponerlas en práctica, pero luego, cuando nos ponemos a ello, parece que no es tan sencillo y así lo vamos posponiendo.

Nuestro cerebro odia los cambios de hábitos, porque son sumamente incomodos y estresantes y, como vivimos en un mundo donde precisamente, es el estrés lo que más abunda, nos resulta muy cuesta arriba asumir nuevos reto. Sin embargo, cuando los conseguimos, es gratamente satisfactorio.

Yo empecé este año con el propósito de eliminar de mi dieta el azúcar y hacer una limpieza de cereales, sobretodo refinados. Cuando empecé me sentí totalmente perdida, no sabía qué comer, ni como llenar mi estómago, imagínate por un momento: yo, que trabajo día a día acompañando y enseñando a personas a comer ¡me sentí totalmente perdida!. Me dí cuenta que no era más que una artimaña de mi cerebro para dejar el propósito y volver a mi zona de confort, a lo conocido.

Hoy llevo 10 días sin tomar azúcar, ni cereales y ya me siento cómoda, además que estoy consiguiendo mi propósito, sentirme más ligera, limpia y menos dependiente del dulce.

Por su puesto que esto no es para siempre, volveré a comer cereales integrales, pero de seguro lo haré con más consciencia, menos atomatizado, más pausada y con menos ansiedad.

Cuando quieras hacer un cambio de hábito, primero debes de tener muy claro que es lo que te molesta de tu situación actual. ¿Alguna vez te ha molestado una etiqueta de tu ropa, en el cuello, o de un lado de la blusa o en el pantalón? Esa molestia que es continua y sin embargo tardas un montón en buscar la tijera para cortar la etiqueta, hasta que un día la arrancas, aunque rompas la prenda y luego te arrepientas ¿Te ha pasado? Pues ese es el punto que debes buscar ¿Qué te está molestando de tu situación actual? ¿Qué quieres cambiar?

Y seguidamente busca tu ¿Para qué? ¿Para qué quieres cambiar de hábitos alimenticios? ¿Qué beneficios vas a conseguir con este esfuerzo? Por que esto será la motivación que te ayudará a aguantar todas las artimañas de tu mente para no hacer nada, para no moverte de tu zona de confort.

Si no hay una etiqueta que te moleste lo suficiente para buscar la tijera y no arrancarla para luego arrepentirte y, si tus “paraqués” no son de suficiente peso para estar un tiempo incomoda y para cambiar prioridades y sacrificar otras, te invito a que sueltes esa intención, porque no deja de ser un debería más en tu lista y eso solo va hacer que te sientas frustrada y muchas veces agotada de tener una tarea en tu lista de intenciones que no vas a tachar.

Aprovecho para comentarte que, si dentro de tus propósitos para el 2020 está el de aprender a cuidarte desde un lugar diferente, te ofrezco estas opciones:

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Te ofrezco un ciclo de tres talleres para explorar una nueva relación con la alimentación desde un nuevo sitio donde la nutrición suponga nutrir tus células y nutrir tu alma para reaprender a combinar alimentos y a conocer aquellos que nos nutren y aquellos que nos restan energía.

Exploraremos la relación con la alimentación desde la escucha del lenguaje del cuerpo y de las emociones a través del trabajo corporal basado en el Método de Liberación de las Corazas (MLC©).

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Te propongo hacer una entrevista gratuita de 30 minutos, así me cuentas que estás buscando y te explico cómo te puedo ayudar.

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Hacer las paces con la comida

Si has leído mi blog, ya habrás podido entender que la mayoría de las veces no comes por hambre, sino porque a una emoción no resuelta como miedo, rabia, tristeza, frustación o aburrimiento, entre otras, le ponemos el nombre de ansiedad y nos empuja de alguna manera a comer.

También tenemos que reconocer que la comida es un placer, que solo con querer sentirlo nos lleva a comer sin hambre. En este artículo pretendo mostrarte algunas estrategias que puedes seguir para convertirte en una persona más consciente, capaz de observar y regular sus emociones, sin tener que recurrir a la comida.

Date permiso para comer. Aprende a decidir qué comer y disfruta lo que decidas. Si quieres comprobar congnitivamente si lo que estas comiendo es bueno para ti, hazte esta pregunta ¿esto que he elegido para comer me ayuda a cuidarme y respetarme ahora?, esta respuesta es mucho más poderosa de lo que te puedas imaginar.

 

¿Cómo evitar comer por aburrimiento?

como evitar comer por aburrimiento

Cuando hago charlas de nutrición, suelo preguntar a los asistentes: ¿porque comes cuando no tienes hambre? en general, se quedan callados un rato y la primera persona que habla dice: por ansiedad, parece una respuesta automática y seguidamente hay alguien que comenta: por aburrimiento.

El aburrimiento es una emoción, que esta relacionada muchas veces con la ansiedad y nos lleva comer más e inclusive más desordenado. Si no somos conscientes de que necesita nuestro cuerpo y muchas veces nuestro corazón, comemos para llenar vacíos. A veces es para distraernos, otras para mantener nuestra boca o manos ocupadas.

Sin embargo, debes de observar sí esta forma de comer por aburrimiento, puede estar asociado algún estado de debilidad o cansancio, que asociamos con el tiempo libre y queremos llenar esto con comida, en vez de darnos el permiso de parar. Ahora bien, solo tú lo puedes saber, así que te invito a escucharte.

¿Cómo evitar comer por aburrimiento?

  • Toma consciencia de qué te aburre. Primero debes saber en qué lugar sueles comer más por aburrimiento: en tu casa, en el trabajo, en el coche, cuando tienes que esperar a tus hijos en una actividad extra escolar, cuando vas a casa de tus padres. Todos estos son ejemplos, pero detectar donde surge esta emoción es la clave para saber ¿qué es lo que te aburre?
  • A veces, no es el lugar en sí, si no el tipo de comida. En ese caso tienes que hacer una lista de aquellas comidas que te comes porque «son buenas» pero te aburren un montón. Y si consideras que quieres seguir comiéndolas para seguir alimentándote bien y ganar salud, busca nuevas formas de cocinarlas o de condimentarlas, de tal manera que sean más apetecibles para ti.
  • Observa si tienes sueño. A el cerebro le cuesta mucho identificar el sueño del hambre. Así los bebes cuando son pequeños no saben muy bien si comer o dormir. Pues nosotros, aún siendo adultos, omitimos las señales de cansancio y el cerebro las detecta como hambre. Así que, si tienes sueño a las 6 o 7 de la tarde y sabes que no puedes dormir, cierra tus ojos unos 3 minutos y respira, concéntrate solo en como entra y sale el aire de tu vientre. Este simple hecho te repondrá y podrás continuar tu faena, sin necesidad de comer.
  • Sal a dar un paseo. Si estas aburrida no hay nada que disfrute más nuestro cerebro que salir a caminar. Solo 20 minutos que te des una vuelta, es suficiente para cambiar tu estado y ganar bienestar.
  • Cuando comas solo come. Si has leído mis artículos verás que esta es una ley para todo. Si has revisado todo lo anterior y aún así decides comer, tómate el tiempo necesario para preparar lo que vas a comer en un plato, decide no solo lo que vas a comer, si no cuánto vas comer. Siéntate en la cocina y come de forma lenta y pausada, disfrutando cada bocado.
comer por aburrimiento

Pregúntate que te divierte y te distrae que no sea comer. Puedes beber agua fría en vez de comer y evita el azúcar y los alimentos muy procesados, la comida basura en general fomenta el comportamiento perezoso.

 

 

5 preguntas poderosas para mejorar tu vida

5 preguntas poderosas para mejorar tu vida

Hay momentos en la vida donde nos encontramos paralizados. Es una sensación extraña, como si la vida pasa y se mueve, mientras tu sientes que solo observas y que no te mueves porque no sabes muy bien hacia donde hacerlo, sin embargo tienes la certeza de no querer estar ahí.

En esos casos es importante que te dediques a crear otra realidad en la que tú estás donde quieres estas, en otras palabras, que utilices ese tiempo para crear tu futuro.

Y para ello te propongo trabajar con preguntas poderosas. Las preguntas son una palanca para el cambio. Te llevan de la inconsciencia a la consciencia, de la ausencia a la presencia absoluta, de la observación a la acción. No se trata de tener buenas preguntas, si no de tener preguntas adecuadas.

Las respuestas a tus preguntas no son tan importantes como el pensamiento que van a generar en ti. Mientras lo hagas descubrirás, que la pregunta es la respuesta en sí.

Cuando formulas una pregunta poderosa, empiezas a trabajar en lo que no sabes y el éxito depende más de lo que no sabes que de lo que sabes.

Einstein afirmó que a las preguntas adecuadas le siguen respuestas acertadas.

Te doy a continuación una batería de preguntas abiertas. Mi propuesta es que las escribas en un papel y que no trates de conseguir una respuesta inmediata. Deja que tus preguntas te acompañen durante días, hasta que la respuesta venga a ti sin estrés, de forma natural.

Preguntas poderosas:

  • ¿Qué es lo que quiero realmente?
  • ¿Qué es importante para mi en estos momentos?
  • ¿Qué cosa que si pasara, cambiaría mi vida?
  • ¿Qué haría con gusto el resto de mi vida?
  • ¿Qué haría si no tuviera ningún temor a fracasar?

Recuerda que ninguna de estas preguntas es más adecuada que otra, lo que único que pretendemos con este ejercicio es que te las preguntas «te toquen» y de esa manera señalen un lugar desde donde trabajar, para ir a ese sitio que no sabes donde es, pero que te esta esperando.

Siempre puedes contactarme y preguntarme un poco más sobre mis artículos, te atenderé con gusto

Trastorno por atracón. Causas y síntomas

Trastorno por atracon Causas y síntomas

Quería empezar este artículo comentando que picoteo y atracón son cosas muy diferentes. El trastorno por atracón, tiene síntomas muy claros, mientras que el picoteo puede ser más difícil de determinar como un trastorno, hablaré de ello en siguientes artículos.

El Dr. en Psiquiatría Albert Stunkard (1959), fue el primero en hablar del concepto de trastorno por atracón, sin embargo, no fue hasta que la Asociación Americana de Psiquiatría, lo define como: «la ingesta que se hace en un periodo de tiempo, de una cantidad de alimentos superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un periodo similar en circunstancias parecidas»

Síntomas del trastorno de alimentación:

  • Comer muy rápido
  • Comer hasta sentirse desagradablemente lleno
  • Comer mucho, aunque no se tenga hambre
  • Comer en soledad
  • Sentir un profundo sentimiento de culpa al terminar la ingesta

Hablamos claramente de una «perdida de control» y desconexión total de los sentimientos reales, para conectar con una culpa constante.

Ahora bien, la pregunta más importante es: ¿siempre que haya un atracón hay una patología? la respuesta es NO. Para cumplir el diagnostico de trastorno de atracón, se deben de cumplir las características anteriores y se suman una más: que estos episodios se hagan mínimo 1 vez por semana en el transcurso de tres meses.

Puede ser que, sin cumplir las características anteriores, hayas presentado periodos de atracones o de ingesta compulsiva. Sin embargo, el malestar psicológico como remordimiento y/o culpa, son igualmente importante haya o no trastorno. Por ello es muy importante que descubras cual es tu relación con la comida, comprender que te ocurre habitualmente y trabajar para gestionarte con ella y que la comida no te controle.

Observa con curiosidad y sin juicio si tu comer es compulsivo o impulsivo. Para ello tienes que estar atenta a lo que acontece antes de la ingesta. Si con la ingesta intentas borrar emociones o pensamientos que te preocupan, es una comida compulsiva. Si, por el contrario, la ingesta no esta asociada a nada de estas emociones, es un comer impulsivo, mucho más complicado de frenar, debido a que no hay una deliberación previa detallada.

Lo más importante no es cómo sea tu relación con la comida, lo importante es cómo la estas viviendo. Si te sientes agotada mentalmente de luchar contra esto, haciendo miles de dietas e intentos frustrados de dejar de funcionar así e intentar una y otra vez perder peso, tienes que buscar ayuda para salir de ese bucle que no sabes donde empieza y donde termina.

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¿Qué esconde tu sobrepeso?

que esconde tu sobrepeso

Te has parado a pensar alguna vez ¿qué esconde tu sobrepeso?. Cuando no tenemos la figura que deseamos nos solemos culpar, mensajes como: «No tengo fuerza de voluntad» «No puedo comer bien porque mi trabajo no me deja» «Estoy gorda porque no tengo tiempo de hacer ejercicio» «Mi problema es que no me gusta la comida saludable». Esas frases las escucho una y otra vez en consulta. Todas ellas son la excusa a ver más dentro, a investigar un poco más para llegar a lo que realmente esconde el sobrepeso.

¿Puede existir un mensaje oculto detrás de tu sobrepeso?. Si has intentado una y otra vez bajar de peso y terminas rindiéndote e incluso recuperas el peso y algo más, cabe la posibilidad que que tu cuerpo necesite el exceso de peso para algo y por eso se resista al cambio.

El sobrepeso y su intención positiva

¿Has pensado que el síntoma del sobrepeso puede ser el mejor recurso que tu cerebro ha encontrado como solución a un conflicto no superado, que ha atentado en algún momento contra tú supervivencia? Cuando el sobrepeso está cumpliendo «una función» y no eres consciente de ello, sabotearás una y otra vez tus avances, porque tendrás un conflicto interno entre tus creencias inconscientes y tu objetivo consciente de bajar de peso.

Si algún profesional sanitario te mencionen que si no bajas de peso es porque no quieres o porque no tienes fuerza de voluntad, quiero que pienses que tú no tienes la culpa de comer como comes, esta situación no la estás eligiendo tú, debido a que para elegir se necesita consciencia y como te dije antes, esto es un proceso adquirido de creencias inconscientes.

Mientras no atiendas esta necesidad inconsciente, seguirás encontrando pretextos y excusas para comer sano y adelgazar.

«Hay que entender la enfermedad como una oportunidad de crecimiento»

Julia González Soria

El sobrepeso como barrera de protección

Esa grasa que has ido creando con el tiempo, se ha convertido en un muro metafórico, es una barrera que impide que te traspase cualquier daño que llegue fuera, sobre todo el emocional. Esta barrera que te has creado es una moneda de doble cara, te protege de lo malo, pero también impide que te llegue el contacto, el cariño, la ternura, el amor.

A su vez esto te impide conectar con contigo misma y te dificulta la conexión con los demás. Te impide abrirte para poder desnudar el alma y así poder trabajar en lo profundo del sobrepeso, indagando en tu subconsciente más profundo y te lleva a quedarte solo en la superficialidad de «una dieta»

Cuando las mujeres han sufrido de maltrato o han estado con parejas tóxicas durante un tiempo, ganan sobrepeso, para ser más fuertes, para protegerse, para tener más fuerza. Cuando terminan esa relación se les hace complicado bajar de peso, porque tienen miedo. Han creado un muro protector que les impide volver a confiar y se niegan a un nuevo contacto intimo.

Como vez, de nada sirve hacer «una dieta para adelgazar» puesto que la grasa esta cumpliendo una función de supervivencia y protección.

Por estos motivos se torna indispensable atender la raíz real del sobrepeso. Entrar en profundidad e indagar cuál es tú caso. Cuando atendemos las experiencias pasadas, podemos cerrar capitulo y reforzar la autoestima y seguridad para seguir adelante y el sobrepeso ya no tendrá razón de ser.

«Todo lo que no se atiende, tarde o temprano reaparece»

¿Por qué tu dieta no funciona?

Por qué tu dieta no funciona

En este artículo aprenderás ¿por qué tu dieta no funciona?. Diferentes estudios demuestran que la mujeres han estado por lo menos una vez en su vida a dieta, de echo sostienen que la mayoría de las mujeres, pasan más de 25 años a dieta ¿te has parado a pensar en eso? un 10% mínimo de tu vida, lo pasarás a dieta, haciendo algo que en definitiva no funciona, porque lo tienes que hacer una y otra vez. Desde 1980 hasta el 2014 ha subido en un 35% la taza de sobrepeso y obesidad en la población mundial.

¿Por qué tu dieta no funciona?

Proteína siempre. Esta comprobado que una deficiencia de proteína debilita nuestro organismo, así que estimula una sensación de hambre, lo que supone un mayor deseo de tomar alimentos de energía rápida y alto nivel calórico. Recuerda que la proteína es el alimento que cubre nuestros músculos y cuándo estos no están nutridos, hay más sensación de hambre.

Tu cuerpo se muere de hambre. Recuerda que tu cerebro no distingue lo real de lo imaginario, así que es igual que hayas decidido comer menos para adelgazar o que estes perdido en una isla desierta. Tu cerebro no va quemar y se aferrará a la grasa, porque cree que tiene que guardar energía porque le estás dando menos calorías y cree que no le vas a volver a dar, así que por si acaso, quema menos y guarda más.

No te sobra grasa, te falta grasa. Todas las dietas limitan el consumo de grasa, debido a que es el alimento que contiene más calorías, un gramo de grasa contiene nueve calorías, más del doble de las proteínas e hidratos de carbono. Las dietas comerciales, no distinguen entre las grasas buenas, indispensable para el funcionamiento de nuestro cerebro, para conservar nuestro sistema cardiovascular sano, nutrir tus células y regular hormonas. Si tienes una deficiencia, tendrás inhabilidad para perder peso.

Conócete y escucha tu cuerpo. Limitar nuestros apetito natural, contar caloría o porciones y además ignorar lo que tu cuerpo necesita, es sumamente estresante. El miedo a engordar otra vez, delimitar alimentos permitidos y prohibidos y comer con culpa o la culpa después de comer, produce estrés y cuando el cuerpo entra en estrés, almacena grasa y para de desarrollar músculo.

Ya no tienes la misma figura. Cuando hacemos dieta lo primero que perdemos es agua corporal, luego músculo y de ultimo grasa, eso lo logramos porque comemos menos. Lo contrario sería bajar de peso haciendo ejercicio cardiovascular y de tonificación, donde bajaríamos de peso por la perdida de grasa y tendríamos compensación de peso por el peso de la tonificación del músculo. Entonces, volviendo al primer caso: bajar de peso perdiendo agua, músculo y grasa, en ese orden. El efecto que produce en el cuerpo de menos volumen es por la perdida de grasa y músculo.

Cuando por fin dejas la dieta que tanto te torturaba y empiezas a comer como si no hubiera un mañana o simplemente, de forma normal, tu cuerpo engordará por grasa (no por músculo) lo que significa que ocuparas más espacio, porque 100g de grasa ocupa lo mismo que 10g de músculo. Así que esa dieta te puede haber funcionado, pero a la larga tu dieta no funciona.

Si mi dieta no funciona ¿qué puedo hacer?

Lo primero que tienes que hacer es cambiar tu forma de relacionarte con la comida, dejar de pensar en calorías y porciones y dejar de darle vueltas a la cabeza con qué te adelgaza y qué te engorda y empezar a pensar en ti, en cuidarte y respetarte. Hazte esta pregunta: ¿qué me nutre? ¿qué alimentos me dan lo que yo realmente necesito? ¿cuáles son esos alimentos que verdaderamente necesita?

Ahora te preguntarás ¿cuáles son esos alimentos que me ayudan a mí? y la respuesta es observarte, tú eres la única que puede saber aquellos alimentos que te sientan bien.

Ahora bien, si quieres soltar la mentalidad dieta, conectar con tu cuerpo y aprender a darle los alimentos que verdaderamente necesitan con un sistema para toda la vida, contacta conmigo, te ofrezco una primera consulta totalmente gratuita, para que me cuentes tu caso en particular y te diga como te puedo ayudar.

Mis 8 trucos para no engordar este verano

Mis 8 trucos para no engordar este verano

Seguro que te ha pasado por la mente que no quieres tirar por la borda todo lo que has conseguido hasta ahora con respecto a tu peso, salud y figura corporal. Es por eso que te voy a dar mis 8 trucos para no engordar este verano. Si los sigues te prometo que conseguirás mantenerte en forma e inclusive perder algún que otro kilo.

Mis 8 trucos para no engordar este verano:

  1. Más verduras y menos animales. Las verduras nos aportan grandes beneficios a nuestro organismo, como vitaminas minerales, pre-bioticos, fibra y sobre todo hidratación y saciedad. La proteína animal también nos aporta saciedad, pero en esta época del año, puede causar pesadez. Comer más verdura te ayudará a sentirte ligera, saciada y sumar menos calorías.
  2. Bebe agua en ayunas y durante el día. Según la universidad de Harvard, la base de una buena hidratación radica en beber agua a demanda y de forma pausada y continuada. Vale más beber sorbos de agua y mantenerlos en la boca un rato antes de tragar, que beber litros de forma acelerada. Si quieres que tu estómago se hidrate y limpie cada mañana antes de desayunar, bebe uno o dos vasos de agua en ayunas. Aquí te explico cómo.
  3. Cuando comas, solo come. Has escuchado que comer despacio adelgaza, pues es verdad y cuando comes despacio estás presente en el momento de comer. Cuando quieras comer un alimento, el que sea, pregúntate en plena presencia ¿este alimento que voy a comer, me cerca o me aleja de mi objetivo de cuidarme? y una vez respondido, si respondes afirmativamente, decide cuánto vas a comer, siéntate en la cocina y come con consciencia. No te distraigas con el móvil, o la tele o un libro. No te vayas del presente, del disfrute al 100% de ese alimento.
  4. Ojos que no ven. ¿Quién crees que va comer más helado aquel que pasa cada día por delante de una heladería o aquel que tiene helado en el congelador? No es una pregunta con trampa. Esta comprobado que una persona que tiene en su casa o sitio de trabajo la tentación de ese alimento que le gusta, tendrá 10 veces más posibilidades de caer en la tentación que aquel que no lo tiene. Si no compras este alimento que tanto te pierde y que te parece irresistible y solo lo dejas para momentos especiales, sumaras menos calorías y más salud a tu dieta.
  5. Ensaladas a la italiana. No te dejes engañar, una ensalada césar puede llegar a tener el doble o triple de calorías que un plato con arroz, pollo y judías, por ejemplo. Así cuando tomes ensalada, adoba siempre con una pizca de sal, un toque de vinagre de manzana y aceite de oliva virgen. Algún día, como excepción utiliza algún vinagre de módena, para cambiar el sabor, pero huye de las salsas americanas, como: césar, ranchera, yogurt, etc. Aquí te dejo una receta muy sencilla y diferente para hacer este verano.
  6. Coche no, gracias. Aprovecha a caminar todo lo que puedas. Aprovecha estos días eternos para dar paseos por la tarde, a la fresca. Aprovecha la playa para caminar por la orilla, mientras te bronceas. Aprovecha los paseos por las montañas e inclusive los días de rebajas para andar, tu cuerpo y tu mente lo agradecerán.
  7. Es hora de la merienda. Saltar la merienda implica pasar un largo tiempo sin comer alimentos, lo cual reduce los nutrientes en sangre y los sustratos de energía para cerebro y otros órganos. Además, se incrementan las señales de hambre llegando con un nivel elevado a la cena. Aprovecha esta época del año para tomar frutas de merienda, la sandía, el melón y la piña son una excelente opción.
  8. Lee las etiquetas. En esta época del año cuesta mucho cocinar, por lo menos a mí. Las altas temperaturas hacen que solo pienses en cosas muy frescas y rápidas. Así, puede pasar que tiremos mano de algunos alimentos que ya están listos para comer, como legumbres, atún, salmón e inclusive embutidos que nosotros consideramos «sanos» (por cierto, no hay ningún embutido saludable) y muchas veces caemos en la trampa del jamón york o el pavo. Yo te invito a que leas las etiquetas, muchas cosas que salen allí no las vas a entender, pero seguro que el segundo o tercer ingrediente si sabes que es: azúcar, en cualquiera de sus formas, azúcar normal, invertido o de caña,  todos son azúcar.

3 Pasos para mejorar tu relación con la comida

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